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Terapia Inalámbrica – Ponencia en la jornada “Terapias Peligrosas”

Texto redactado para la revista “El Escéptico” de  ARP Sociedad para el Avance del Pensamiento Crítico

Dentro de las terapias alternativas o complementarias como les gusta identificarse, se engloban toda una serie de falsos principios activos, mecanismos de actuación de dudosa plausibilidad biológica, y un sin fin de explicaciones mágicas a fenómenos no tan esotéricos o espectaculares como hacen creer las personas que defienden sus beneficios para la salud. Una de las más conocidas por el público general es el Reiki. Esta supuesta terapia basa su actuación en el principio de transmisión de lo que los “maestros” y “terapeutas reiki” denominan: “energía vital universal”, a través de la imposición de manos, con el fin de facilitar la autosanación del receptor.Su creador, Mikao Usui, a principios del siglo XX, tras lo que él mismo definió como una experiencia mística, comenzó a utilizar este ritual de sanación en el que la energía (supuestamente) entra en el cuerpo a través del chacra de la corona, situado en el ápex craneal (punto más alto de la cabeza) y se distribuye por todo el cuerpo del “terapeuta”, siendo este capaz de transmitirlo en un primer nivel de aprendizaje mediante la imposición de manos, tras un ritual de iniciación en el que “abren” el canal que le capacita para transmitir la energía universal. Más adelante con la incorporación de distintos símbolos al ritual y avanzando en lo que los practicantes denominan “niveles” se adquiere la supuesta habilidad de “enviar” esa energía universal a distancia, sin la necesidad de estar presente el receptor de la técnica físicamente frente al terapeuta durante la sesión, es decir una “Terapia Inalámbrica”. Esta técnica no solo puede dirigirse a personas sino también a animales u objetos con el fin de “mejorar” su funcionamiento, según dicen.

En el año 1998 se publicó un estudio en la prestigiosa revista de la asociación médica americana, JAMA, en la que una niña de 16 años, en un experimento en el instituto había conseguido demostrar que la supuesta habilidad de los terapeutas reiki para enviar esa energía mediante la imposición de sus manos era inexistente, y que por tanto la capacidad de estos para identificar cuando alguien le está transmitiendo esa energía, no era superior al propio azar (Rosa et al., 1998). Sin embargo, a pesar de que su principio de actuación místico fue tan sencillamente desmontado, es una pseudociencia que gana adeptos a nivel internacional por la sencillez de acceso a su uso, y por la ausencia de efectos secundarios en su aplicación principalmente.

Sin embargo, otro motivo importante por el que sigue ganando adeptos esta pseudoterapia, es porque tanto los terapeutas como los pacientes dicen “notar” los efectos, y no van del todo desencaminados. De algunas partes del ritual que se realiza en esta técnica si se pueden deducir algunos efectos potencialmente beneficiosos para la salud, pero por explicaciones biológicas que nada tienen que ver con la transmisión de la hipotética energía universal, tal y como se extrae de una revisión sistemática publicada por VanderVaart y cols. en 2009. En esta revisión los autores concluyen que los estudios que hay sobre los efectos terapéuticos del reiki son escasos y de calidad baja, pero a pesar de esa gran limitación, 9 de los 12 trabajos analizados referían “efectos terapéuticos” (vanderVaart et al., 2009).

Algunos de estos efectos referidos ya habían sido analizados en un estudio de 2001, en el que se observó que todos los efectos que se producen en el paciente receptor de la terapia son similares a los producidos por la relajación, y se centran principalmente en la modulación de variables relacionadas con el sistema nervioso autónomo (SNA) (Wind et al., 2001), que es el principal encargado de mantener el equilibrio de muchas de las funciones básicas corporales (homeostasis).

Otra vía de actuación plausible es la activación de áreas corticales relacionadas con el efecto placebo, que se ha relacionado de manera detallada en la literatura con mecanismos de recompensa y con mecanismos inhibitorios descendentes que modulan la percepción dolorosa (Lidstone et al., 2005). Estudios de Fabrizzio Benedetti (2012) relacionan la capacidad del propio ritual terapéutico con la activación de la respuesta placebo (Benedetti, 2012) y estas respuestas placebo son capaces de modular la actividad del SNA (Meissner, 2011). Todas estas vías de activación y relación entre el efecto placebo, el SNA y la percepción de efecto terapéutico se han descrito de igual manera por la acción de la meditación y la concentración (Tang et al., 2009), de manera individual, sin la necesidad de la acción de ningún intercambio de “energía universal” a través de un pseudoterapeuta que imponga sus manos para desencadenar las respuestas descritas. Por tanto, los posibles efectos asociados a la relajación, la concentración y meditación sobre sistemas endógenos que generan analgesia, y las respuestas de sistemas de recompensa relacionadas con vías dopaminérgicas y serotoninérgicas, vinculadas a la sensación de bienestar; no se pueden atribuir a la interacción del terapeuta más allá del ritual con tintes orientales y místicos, y por tanto a las propias expectativas del receptor sobre la técnica en cuestión.

En casos como este en los que el paciente percibe un beneficio relacionado con la respuesta placebo, los riesgos principales del uso e implementación en entornos sanitarios de este tipo de pseudoterapias pueden desencadenar la respuesta sustitutiva de otros procedimientos que si han demostrado tener un efecto terapéutico sobre condiciones concretas. Al ser una técnica de fácil acceso para cualquiera que quiera aplicarlo, permite que personas sin ninguna formación sanitaria se crean con la facultad de actuar sobre procesos de enfermedad, con el consiguiente riesgo evidente; y la ausencia de efectos secundarios (y primarios) derivados de su uso, pueden incidir en un sesgo de confirmación por parte del pseudoterapeuta que le lleve a creer que en los casos de mejoría relacionados con la regresión a la media, o con el curso normal de la enfermedad, su acción sobre el paciente ha sido clave para el resultado obtenido, y  que esto le capacite de algún modo para buscar otras estrategias pseudocientíficas a incorporar, que tienen riesgos más directos sobre la salud de las personas, al aplicarse en contextos de enfermedades más severas, por ejemplo, en las que una acción sanitaria es imprescindible para la correcta evolución del problema.

En resumen, la relajación es el principal motivo de alivio relacionado con el reiki, y sí que ha demostrado tener ciertos efectos beneficiosos sobre la salud en distintas condiciones patológicas, aunque no se mantienen en el tiempo (Dunford and Thompson, 2010), pero en ningún caso se requiere de ningún contexto mágico o energético para su realización, ni por supuesto habilita a nadie para realizar intervenciones con objetivo terapéutico sin una titulación sanitaria adecuada, que puedan generar situaciones de riesgo para la salud de los pacientes que se someten a ellas.

Raúl Ferrer Peña

Fisioterapeuta CS Entrevías. Gerencia de Atención Primaria SERMAS

Profesor Titular del Departamento de Fisioterapia en el CSEU La Salle, Universidad Autónoma de Madrid.

Presidente de la Asociación Fisioterapia Sin Red, para el pensamiento crítico en fisioterapia 2.0

Material Complementario: Presentación utilizada en la jornada

REFERENCIAS:

Benedetti, F., 2012. Placebo-Induced Improvements: How Therapeutic Rituals Affect the Patient’s Brain. J. Acupunct. Meridian Stud. 5, 97–103. doi:10.1016/j.jams.2012.03.001

Dunford, E., Thompson, M., 2010. Relaxation and Mindfulness in Pain: A Review. Br. J. Pain 4, 18–22. doi:10.1177/204946371000400105

Lidstone, S.C., de la Fuente-Fernandez, R., Stoessl, A.J., 2005. The placebo response as a reward mechanism. Semin. Pain Med. 3, 37–42. doi:10.1016/j.spmd.2005.02.004

Meissner, K., 2011. The placebo effect and the autonomic nervous system: evidence for an intimate relationship. Philos. Trans. R. Soc. Lond. B. Biol. Sci. 366, 1808–17. doi:10.1098/rstb.2010.0403

Rosa, L., Rosa, E., Sarner, L., Barrett, S., 1998. A Close Look at Therapeutic Touch. JAMA 279, 1005–1010.

Tang, Y.-Y., Ma, Y., Fan, Y., Feng, H., Wang, J., Feng, S., Lu, Q., Hu, B., Lin, Y., Li, J., Zhang, Y., Wang, Y., Zhou, L., Fan, M., 2009. Central and autonomic nervous system interaction is altered by short-term meditation. Proc. Natl. Acad. Sci. 106, 8865–8870. doi:10.1073/pnas.0904031106

vanderVaart, S., Gijsen, V.M.G.J., de Wildt, S.N., Koren, G., 2009. A Systematic Review of the Therapeutic Effects of Reiki. J. Altern. Complement. Med. 15, 1157–1169. doi:10.1089/acm.2009.0036

Wind, D., Phd, W., Associate, R., Engebretson, J., Rnc, D., Wardell, D.W., Engebretson, J., 2001. Biological correlates of Reiki Touch(sm) healing. J Adv Nur 33, 439–45.

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